Wednesday, August 19, 2009

Friday, June 12, 2009

Persuasion

A short film review

It has Jane Austen’s benchmark. The eighteen-century beloved English writer continues reaching out modern audiences. It does so, as she addresses universal and timeless topics, and despite her books adaptations to the big screen since the 1930’s, or because of them.

Persuasion, one of her novels published posthumously in 1818, released in Canada in 2007 and directed by Adrian Shergold, might not be a superb adaptation. But it’s still good.

Britons Sally Hawkins (her characterization of a cheery and hilarious schoolteacher in 2008 Happy-Go-Lucky still spinning in my head) and good-looking Rupert Penry-Jones star a love story marked by the arrangements and conveniences of eighteen-century England society.

It must be said that when it comes to the core of the story, the sought-after persuasion, the movie doesn’t reveal enough of what…I guess Austen told in her novel.

Or it’s probably the confession by Frederick (Penry-Jones), the lines “What I desire all in a wife is firmness of character, a woman who knows her mind. I cannot abide timidity of feebleness of purpose, a weak spirit which is always open to persuasion first one way and then the other, can never be relied upon”, what will make the viewers of the movie go after the book.

Wednesday, May 27, 2009

Adivinen donde en Toronto...

Estaba en uno de mis sitios favoritos, de esos que he llegado a reconocer como tal en la ciudad, uno que fue testigo, entre otras cosas que pueden presenciar esos lugares colectivos, de un clamor de vida que meses atrás lanzaron miles de voces al unísono. De un momento a otro, los vi.

Diez, doce círculos concéntricos, cuya distancia entre esos puntos más alejados del centro y el centro mismo no era muy grande, tampoco muy pequeña. Espacio generosamente compartido con un joven adulto que hacia malabares con una pelota, al que hace rato venia observando, en uso de mi derecho a observar. Punto. Pese a que por otra parte, me he acostumbrado a no mirar al otro, a todo otro que no sea mi interlocutor en determinado momento, en esta ciudad en la que el simple acto contrario es considerado como descortés, hasta agresivo.

Empezaron a cruzarse entre mis ojos y el objeto final de mi acto de observación, aquel joven adulto, que mas que ser realizado con el propósito deliberado de mirarlo a el - no era particularmente mi tipo – se constituía en un momento de descanso en medio de la jornada laboral de un día cualquiera. Mi mirada se torno entonces hacia ellos, hacia lo que después descubrí que estaban haciendo. Caminaban a lo largo del borde de cada uno de los círculos, moviéndose alternadamente entre uno y otro, sin ninguna prisa, sonriendo ella, como para sus adentros, con una expresión seria el….